Rincones

Libros

lunes, 25 de abril de 2011

Fantasma Enamorado

A pasado un año desde el triste día en que la joven Ana murió atropellada por una motocicleta descontrolada, dejando solo a su joven amado, Esteban. Es en este contexto en que esta historia de romance da inicio.
-¡ya levántate Esteban!... vas a llegar tarde a tu nueva escuela- Esteban escuchó claramente aquella voz que lo llamaba, y obedeciéndole como acto reflejo, se levantó de inmediato, pero como seguía medio dormido, no se había percatado de lo que estaba sucediendo.
-ya, ya, me estoy levan… espera… esa voz era…- con los ojos bien abierto, Esteban hecho una mirada por toda la habitación, y fue grande su sorpresa al ver que era el único en ella. “Debió ser mí imaginación”, pensó el joven, sin darle más importancia al asunto, pero se llevó una segunda sorpresa cuando se gira hacia su armario y entonces queda frente a frente con aquella tierna mirada de su difunta amada, Ana, la cual llevaba fallecida un año. Esteban cayó de espaldas y trato de pedir ayuda, pero por más que intentaba, no conseguía emitir ninguna clase de sonido a causa del miedo que sentía.
-lo siento Esteban… no pensé que te asustarías tanto- la chica hizo una seña de despedida con la mano y se dio vuelta con la intención de marcharse.
-es… espera Ana, ¿de verdad eres tú?- el joven se levantó del suelo, un poco más calmado y trato de alcanzar a la chica, pero esta rápidamente se gira, y lo mira con una gran sonrisa en su rostro.
-por supuesto que soy yo… y veo que tu sigues siendo el mismo, siempre caes en el mismo truco en el que me voy llorando…- Esteban se puso a recordar aquellos días en que ambos pasaban todo el tiempo juntos, y como Ana, siempre que quería ganar en una discusión se hacía la molesta y le daba la espalda, y cuando por fin él aceptaba la derrota, ella le sonreía dulcemente.
-pero Ana, en realidad ¿estas viva?—la chica se acercó al joven, e intentó tocarle  la mejilla, y fue entonces que Esteban supo la verdad, cuando la mano de Ana lo atravesó.
-lo siento Esteban… pero yo si estoy muerta- Esteban se largo a llorar tal como lloró en el funeral de su enamorada –perdóname si te hago mal, pero he venido porque te conozco, y se que por haberte dejado, ahora estas solo-.
Las palabras de Ana eran ciertas, Esteban era un chico muy pero muy tímido, que nunca ha hecho amigos, excepto un chico de la infancia, que por trabajo de su padre se fueron muy lejos, y nunca se volvieron a ver. Él y Ana se habían conocido dos años antes de que ella muriera, un día en que ella, del mismo curso se le acercó, ya que le daba lastima verlo tan solo. Fue en ese momento que ella lo ve escribiendo, y Esteban le contó que a el le encantaba escribir, y que le encantaría que alguien leyera sus historias alguna vez. Ella siempre había sido una gran lectora, por lo que insistió para poder leer sus historias. Entonces, mediante aquellas historias fue que Ana fue conociendo cada vez más de Esteban, y finalmente comenzó a sentir algo por él, del mismo modo que Esteban despertó un sentimiento por Ana. Con el tiempo ella logró que Esteban se acercara más a la gente, y unos meses antes de que Ana muriera ambos se declararon su amor, pero luego de su muerte Esteban había vuelto a ser el de antes, ya que por el trabajo de su padre tuvo que cambiarse de ciudad. Estaba cursando su último año en otra escuela.
-entonces, ¿te quedaras con migo Ana?- Ana, que seguía con su mano en la mejilla de Esteban, hizo el intento de abrazarlo, pero nuevamente lo atravesó.
-no Esteban… ya que cuando morí mis sentimiento desaparecieron, ya no siento dolor ni alegría…- la joven espíritu dio un largo suspiro y continuo -en realidad estoy aquí porque si tu no estas bien, mi alma no podrá descansar en paz- Esteban se alejó de Ana y se puso a ordenar su mochila para ir al colegio mientras la chica lo veía.
De pronto Ana se percató de que Esteban caminaba por toda la habitación, como si estuviera algo, y su rostro denotaba algo de preocupación.
 -¿Qué es lo que buscas Esteban?-.
-es que no encuentro mi cuaderno de historias… pero voy a llegar tarde, creo que lo buscare después…- la chica puso una cara de horror en su rostro y camino hacía la ventana.
-se que estas solo…, pero tu nunca dejabas tus historias..., y ahora actúas como si perdiste algo sin valor- Ana estaba preocupada por aquella actitud de la persona, que en tiempo de vida, era lo más importante que tenía.
-¿y que más da Ana?… ya no hay nadie que quiera leer mis historias… ya no me siento motivado para escribir…- Ana no podía concebir lo que escuchaba, ya que sabía la gran importancia que tenía ese cuaderno para Esteban.
-no Esteban, no está bien, puedes hundirte solo por mí… por mi muerte- Ana hablaba desde lomas profundo de su corazón, y estaba a punto de llorar, pero no quería que esteban viera aquello.
-pero ya lo hice Ana, me he hundido, y no creo que pueda levantarme…- la chica, al oír aquellas palabras le dio la espalda a Esteban y salió volando por la ventana perdiéndose de la vista, sin saber qué hacer para que él volviera a ser el chico que ella amo. El joven se quedó unos minutos viéndola alejarse, notando que nadie se percataba de la chica voladora, pero no tenía tiempo para pensar en aquello, y se fue corriendo al colegio, sin haber desayunado.

En el colegio no ocurrió nada fuera de lo normal, aunque Esteban esperaba que Ana apareciera para hablar del asunto de la mañana, pero ella, sin que el joven la viera, estaba observándolo desde muy cerca, puesto que se encontraba a su lado, sin dejarse ver, ya que al estar muerta, solo la persona a la que ella permitiera podía verla. Ana acompañaba a Esteban a todos lados, en busca de alguna chica que pudiera llegar a su corazón, pero para su mala suerte se dio cuenta de que nadie conocía a Esteban, nadie se percataba de su presencia, pasaba totalmente desapercibido a los ojos de los alumnos, incluso aunque llevaba como un mes en ese nuevo colegio. Era bastante penoso, ya que ni siquiera los profesores lo veían, como un profesor que choco contra Esteban, y fue casi como si hubiera chocado contra una pared, ni siquiera se molesto en regañarlo por no estar atento.
Cuando la campana de salida sonó, Esteban bajó las escaleras lentamente para irse a casa, mientras que Ana lo observaba y pensaba en que podía hacer para ayudarlo a recuperarse.
-disculpa… ¿tú eres… Ana?- Ana se giró asustada, ya que no quería que nadie la viera, y sin embargo alguien la logro ver, pero fue mayor su sorpresa de que la chica que le estaba hablando era alguien que jamás había visto, y al parecer, por la expresión de su rostro, que la joven se daba cuenta de que ella estaba muerta.
-¿Cómo me conoces?- Ana le hablo calmadamente, y la chica parecía más calmada al oír la voz de Ana.
-bueno… es que he visto tu foto antes- fue entonces que Ana se dio cuenta de que la chica que le estaba hablando llevaba un cuaderno que ella ya había visto antes, el cuaderno de historias de Esteban.
-¿Por qué llevas eso?- Ana apunto al cuaderno que la joven cargaba en sus brazos, pero esta no se veía asustada de ser descubierta.
-eh, bueno, es que a Esteban se le quedó en la sala el otro día- esa chica llamo la atención de Ana, ya que era la única que al parecer se percataba de que Esteban existía-… y fue en este cuaderno en que vi una foto tuya, junto a una nota en la que Esteban expresaba todo su amor por ti- Ana la miraba fijamente, pero esta desvió la mirada como avergonzada.
-¿Cómo te llamas niña?-.
-me…, me llamo Natalia- Natalia saco una cajita de su mochila, y de esta saco unos lente, los cuales se los puso.
-¿usas lentes?-.
-s…, si, es que hace un momento fui al baño y me lave la cara, y por eso me había sacado los lentes- Natalia hablaba con mucha naturalidad, sin darle mayor importancia al hecho de que hablaba con una fantasma.
-ajajá... solo te pregunte si usabas lentes, no era necesario que me digas lo demás- Natalia la miro con sorpresa-eres igual que él, siempre hablando demás…, oye leíste las historias de Esteban ¿no?-.
-sí, son muy buena, me gustan mucho, y la verdad me gustaría leer más, si es que él me permitiera…-.
-entonces por que no se lo dices-.
-pu…pues si se entera que tengo su cuaderno se puede enojar, y no se… no me atrevo a hacerlo…- Ana la miro a la cara, y Natalia se puso roja de vergüenza. Al parecer la Natalia era una niña bastante tímida, pero eso le agradaba a Ana.
-oye… ¿te agrada Esteban?... ¿sientes algo por él?- Natalia se puso mucho más roja que antes, pero asintió con la cabeza –eres honesta, eso me agrada… y entonces… ¿Por qué no le acercas y le hablas?-.
-eh… pues… ya te dije que no me atrevo a hacerlo… y además Esteban… te ama-.
-si, pero yo no puedo…- de pronto Ana se percató del porqué de la conducta tan calmada de Natalia -oye tu…  ¿no notas nada especial en mi?-.
-no, eres igual que en la foto en que te vi, no tienes nada raro, ¿Por qué?- era evidente, como la vio sin su lentes, Natalia no había notado que ella era un fantasma, y por esto no tuvo miedo de hablarle.
-No es nada… sabes algo Natalia, Esteban es un chico genial, capaz de darlo todo por una persona… pero es muy tímido y nunca se atreve a hacer nada por si mismo…- Ana se quedo en silencio por un minuto, y luego siguió –…él necesita a alguien que lo apoye y lo anime, y que le muestre lo especial que es… yo creo que tu eres la chica perfecta, eres muy hermosa, y tu personalidad le encantara a Esteban, créeme- Ana no sabía cómo contener las lágrimas, mientras le estregaba es cuidado de Esteban a otra mujer.
-pero, ¿y tú?- Natalia no entendía del todo las palabras de Ana, pero veía la tristeza de Ana en su rostro.
-Natalia, tal vez yo estoy en su corazón ahora, pero se que tu eres la única que puede lograr que solo piense en ti…, te diré que cuando logres entrar en el corazón de ese niño, nunca saldrás… estoy segura de que el no me olvidara, pero tu debes logra que yo pase a un segundo plano… solo te pido que te despidas por mí- sin poder más, las lágrimas de Ana comenzaron a caer sin cesar.
-¿despedirte?, ¿Por qué?-.
-dile qué me fui con una sonrisa en la cara y que les deseo lo mejor…- sin prestarle atención a la pregunta de Natalia, Ana continuo-… y te daré un consejo, Esteban siempre me dijo que le gustaban las chicas con lentes… ya que tienen dos rostros…uno que ven todos y otro que solo lo ve la persona especial… espero que lo entiendas, y ten confianza, el no te odiara, pero tal vez lo pongas un poco nervioso… por eso ayúdalo con las frases- estas últimas palabras las dijo con una sonrisa en su rostro.
-esta bien, lo haré- Natalia camino hacía la escalera cuando vio a Ana elevarse mientras se despedía -… ¿pero cómo?...-.
-la verdad… es que yo ya estoy muerta, pero no me puedo ir sabiendo que Esteban esta solo… pero no te preocupes por que se entristezca por mi partida… ya que le dije que al morir mis sentimientos desaparecieron… ahora es tu turno Natalia, adiós- Ana desapareció en el cielo y Natalia por alguna razón sabía dónde dirigirse para encontrar a Esteban.
El joven escritor estaba caminando lentamente en dirección a su casa por una calle completamente vacía, pensando en el día en que se había conocido con Ana.
-¡Estebannnnn!-.
-¡Ana!- Esteban giro tan rápido de la emoción, que casi da la vuelta completa -eh, tu eres… Natalia ¿no?- miro a la chica algo decepcionado de no ver a su amada, pero a esta no le importó en absoluto, solo se repetía las palabra que  escucho de Ana una y otra vez.
-yo…- Natalia saco el estuche de los lentes con una mano y se quito los lentes con la otra, y luego los guardo-... me encantaría leer más de tus historias-.
-¿Qué?- Esteban quedo confundido y a la vez  muy emocionado las palabras de aquellas extraña joven.
-se te quedo tu cuaderno el otro día en el colegio, y yo lo tome y lo leí… ¡leí tus historia… y me gustaría leer muchas más de tus historias Esteban!-.
-me gustaría… me gustaría que leyeras mis historias, pero yo… yo no creo que haya más-.
-Esteban, cuando  leí tus historias sentí que tu y yo estamos más que conectados… me gustaría quedarme a tu lado…, y me gustaría dibujar, me gusta dibujar, y me gustaría dibujar a tus personajes…- Natalia respiro hondo y continuo con las palabra precisas en la boca, como arte de magia -no quiero hacerte olvidar a Ana, no quiero que dejes de pensar en ella, pero quiero ser la que ahora sea tu apoyo, quiero ser ahora la persona a la que le cuentes tus penas y tus alegrías, y quiero ser la persona que te de felicidad… y te inspire…, por eso no dejes de escribir- Natalia corrió hacía Esteban y se lanzo a sus brazos, y este la recibió.
-esto es un poco extraño Natalia… pero me encantaría que leyeras mis historias, y me encantaría que me conocieras y me encantaría conocerte… eres una chica muy dulce, solo espero que me tengas paciencia conmigo- en esos pocos minutos Natalia había logrado llegar al corazón Esteban.
Entonces Natalia le contó a Esteban todo lo que había sucedido con Ana hace unos minutos antes y la verdad sobre los sentimientos que guardaba. Cuando acabo, Esteban lloró como nuca antes había llorado antes, pero ahora no estaba soló, tenía a Natalia para consolarlo.
 Con el paso del tiempo el amor floreció entre Esteban y Natalia, y cuando terminaron cuarto medio, el chico publico todas las historias que había escrito hasta ese momento. Ambos se decidieron irse juntos con permiso de sus padres, y con el dinero ganado por los libros, lograron tener un buen comienzo, y ambos estudiaron una carrera. Más adelante su familia creció con una niña y dos niños, y nunca Esteban volvió a publicar un libro, pero nunca dejo de escribir, seguía escribiendo para sus dos amadas lectoras.

Esta fue la historia de amor entre Esteban Guzmán Olivares, y sus amadas Ana y Natalia, y para mi esta es la mejor historia de amor jamás publicada. De E.G.O.

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